Asociación Criarte

Asociación para fomentar la crianza con apego, educación sin violencia, educación libre, etc. Difusión de los principios de la crianza natural y lo que esté relacionado con ello: colecho, babywearing, lactancia materna prolongada, desarrollo humano integral, creatividad, etc.

martes, septiembre 19, 2006

GRUPO DE APOYO

Todos los jueves de 17'30 a 19'30 h. reunión de nuestro grupo de apoyo "Criar y lactar" en la sede de la asociación de vecinos del Raval de la Trinitat, 62 en Castellón. Madres, padres y embarazad@s queremos intercambiar experiencias y dar y recibir información acerca de temas como embarazo y parto respetado, lactancia materna y crianza natural. ¡Estáis invitad@s!

BASE TEÓRICA

La teoría de la persona de Rogers está construida a partir de una sola “fuerza de vida” que llama la tendencia actualizante. Esto puede definirse como una motivación innata presente en toda forma de vida dirigida a desarrollar sus potenciales hasta el mayor límite posible. De alguna manera se refiere a que si vivimos como deberíamos, nos iremos volviendo cada vez más complejos y más flexiblemente adaptables a cualquier desastre, sea pequeño o grande.
No obstante, las personas, en el curso de la actualización de sus potenciales, crearon la sociedad y la cultura. En sí mismo esto no parece un problema: somos criaturas sociales; está en nuestra naturaleza. Pero, al crear la cultura, se desarrolló una vida propia. En vez de mantenerse cercana a otros aspectos de nuestras naturalezas, la cultura puede tornarse en una fuerza con derecho propio. Incluso, si a largo plazo, una cultura que interfiere con nuestra actualización muere, de la misma manera moriremos con ella.
Rogers nos dice que los organismos saben lo que es bueno para ellos.

El autor agrupa bajo el nombre de visión positiva a cuestiones como el amor, afecto, atención, crianza y demás. Está claro que los bebés necesitan amor y atención. De hecho, muy bien podría morirse sin esto.
Otra cuestión, quizás exclusivamente humana, que valoramos es la recompensa positivo de uno mismo, lo que incluye la autoestima, la autovalía y una imagen de sí mismo positiva. Es a través de los cuidados positivos de los demás a lo largo de nuestra vida lo que nos permite alcanzar este cuidado personal. Sin esto, nos sentimos minúsculos y desamparados y de nuevo no llegamos a ser todo lo que podríamos ser.

Rogers describe el funcionamiento completo de la persona sana y comprende las siguientes cualidades:
Apertura a la experiencia. Esto sería lo opuesto a la defensividad. Los sentimientos son una parte importante de la apertura puesto que conllevan a la valoración organísmica. Si no puedes abrirte a tus propios sentimientos, no podrás abrirte a la actualización.
Vivencia existencial. Esto correspondería a vivir en el aquí y ahora.
Confianza organísmica. Debemos confiar en nosotros, hacer aquello que creemos que está bién; aquello que surge de forma natural.
Libertad experiencial. Rogers pensaba que era irrelevante que las personas tuvieran o no libre albedrío. Nos comportamos como si lo tuviéramos. Realmente lo que significa es que nos sentimos libres cuando se nos brindan las oportunidades. Rogers dice que la persona que funciona al cien por cien reconoce ese sentimiento de libertad y asume las responsabilidades de sus oportunidades.
Creatividad. Si te sientes libre y responsable, actuarás acorde con esto y participarás en el mundo. Una persona completamente funcional, en contacto con la actualización se sentirá obligada por naturaleza a contribuir a la actualización de otros.

No obstante, por lo que realmente se hizo conocido Carl Rogers es por su aportación en el área terapéutica. Es el autor de la terapia no-directiva, que más adelante llamaría terapia basada en el cliente. Para nosotros, su planteamiento terapéutico en el campo de la psicología es totalmente transmisible a la pedagogía y la crianza. Eso es así porque el se basaba en la idea de que la terapia centrada en el cliente podía ser efectiva siempre y cuando el terapeuta cumple con tres requisitos básicos:
Congruencia. Ser genuino; ser honesto con el paciente.
Empatía. La habilidad de sentir lo que siente el paciente.
Respeto. Aceptación, preocupación positiva incondicional hacia el paciente.
Rogers dice que estas cualidades son “necesarias y suficientes”. Y para nosotros son cualidades imprescindibles para un trato interpersonal en general y con niños en particular. Porque esa congruencia aportará a la relación la seguridad de que todo lo que hacemos y todo lo que decimos sale del corazón, que lo sentimos realmente y no es fruto de un “plan educativo” independiente de nuestros sentimientos. Eso, para el niño es importante, porque solo así sabrá con quién está tratando, si no anteponemos la intención educativa a nuestra persona más sincera, el niño tendrá la ocasión de acercarse a mi y a intercambiar ideas. La empatía es la parte más importante para poder llegar a comprender el mundo interior de ese niño. Necesitamos entrenar esa habilidad para abrirnos a las sensaciones y pensamientos ajenos. Solo si acompañamos al niño un rato en su camino, sin juzgarlo ni interpretarlo, podemos hacernos una idea de cómo se siente. El respeto incondicional es para nosotros la base de toda relación interpersonal. Quizá en el trato con el niño cobra mayor importancia y hay que acompañarlo de comportamientos explícitos. Aún así podemos afirmar que sin respeto por la otra persona, no puede haber una relación positiva.

Por lo tanto, Carl Rogers es la base teórica más cercana a nuestra filosofía de crianza. Una crianza basada en el respeto y la aceptación incondicional de la persona, acompañada por actitudes empáticas y buscando ser personas congruentes mostrándonos auténticos con nuestros hijos. No mentir, no amenazar, no juzgar, no dominar, no disciplinar. Si escuchar, si acompañar, si comprender, si amar, si aceptar, si cooperar...
Creemos en que las personas son buenas por si mismas, y creemos que los niños son ingenuos.
Creemos que tenemos un motor innato que nos hace aprender y experimentar por nosotros mismos con todo lo que nos rodea, creemos que esa fuerza inquieta nos lleva al crecimiento verdadero intelectual y emocional.
Creemos que como adultos tenemos las herramientas y los recursos para ayudar a nuestros hijos en ese crecimiento, que ha de suceder en libertad de acción y de pensamiento.
Por eso, la creatividad y todo lo que pueda contribuir a fomentarla es fundamental, porque hace que seamos capaces de buscar y utilizar adecuadamente los recursos que necesitamos en cada situación. Eso nos prepara para la vida y posiblemente nos ayude a estar más en paz con nosotros mismos y a ser más felices.