Asociación Criarte

Asociación para fomentar la crianza con apego, educación sin violencia, educación libre, etc. Difusión de los principios de la crianza natural y lo que esté relacionado con ello: colecho, babywearing, lactancia materna prolongada, desarrollo humano integral, creatividad, etc.

viernes, febrero 24, 2006

LACTANCIA MATERNA


La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo recién nacido. No solo considerando su composición sino también en el aspecto emocional ya que el vínculo afectivo que se establece entre una madre y su bebé amamantado constituye una experiencia especial, singular e intensa.

Existen sólidas bases científicas que demuestran que la lactancia materna es beneficiosa para el niño, para la madre y para la sociedad, en todos los países del mundo:
- protege al niño de enfermedades como catarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, meningitis, infecciones de orina, enterocolitis necrotizante o síndrome de muerte súbita del lactante
- le protege de enfermedades futuras como asma, alergia, obesidad, enfermedades inmunitarias como la diabetes, la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa y arterioesclerosis o infarto de miocardio
- favorece el desarrollo intelectual
- protege a la madre de anemia después del parto y facilita la pérdida de peso
- disminuye la incidencia de depresión postparto
- es un alimento económico y ecológico
- prolonga el período de anovulación después del parto
- la leche materna está diseñada especialmente para cubrir las necesidades del bebé en cada momento y siempre está fresca


Cualquier mujer puede dar el pecho a su hijo y alimentarle según las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud): lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y lactancia materna combinada con otros alimentos mínimo hasta los 2 años.
No es impedimento para una lactancia materna: pezones planos o invertidos, enfermedad de la madre (salvo raras excepciones), medicación para la madre (consultar con www.e-lactancia.org), malnutrición materna, vuelta al trabajo, etc.

Recomendamos, para lograr una lactancia satisfactoria, exitosa y duradera:
- no dar biberones ni chupetes
- dormir con el bebé
- mantener un constante contacto físico y preferentemente piel con piel
- ofrecer el pecho sin horarios ni normas, a demanda del bebé
- no suministrar ningún otro líquido que no sea leche materna antes de los 6 meses (ni
infusiones, ni agua, ni zumos)
- buscar apoyo de una asesora de lactancia en caso de que haya cualquier problema o duda
- compartir la experiencia con otras madres que amamantan a sus hijos


AEPED (Asociación Española de Pediatría), OMS (Organización Mundial de la Salud), ALBA Lactancia Materna.

lunes, febrero 20, 2006

Relación de apego

Cuando hablamos de crianza con apego, nos referimos al refuerzo de la relación de apego entre la madre y el niño. Esto lo practicamos mediante la atención inmediata a las necesidades del bebé, el contacto físico intenso y constante durante el primer año de vida, la lactancia materna prolongada hasta un destete voluntario por parte del niño, y mediante otras cuestiones como el colecho, el babywearing, etc.

El apego juega un papel fundamental en la relación interpersonal de las personas y se aprende el modelo de apego en la primera infancia. Se sabe que los niños que tienen una interacción positiva con su cuidador logran internalizar la sensación de seguridad, lo que les permite ampliar sus emociones. En otras palabras la conducta de apego depende de la manera como el individuo es capaz de reflejar la sensación de seguridad. El modelo de apego aprendido determina cómo se relacionará el niño cuando sea mayor con otras personas y la seguridad en sus propias capacidades para afrontar las más diversas situaciones.

Así, Bowlby define al apego madre-infante como un vínculo afectivo que se desarrolla mediante la relación de interacción cotidiana a lo largo del primer año de vida, en la cual la madre como la cuidadora principal de la crianza, significa una base segura para su infante.
A raíz de un estudio longitudinal, llevado a cabo en México entre 1995 y 1996, se concluyó que existían tres patrones de apego organizado madre-infante: A. Ansioso-evitativo, 18%, B. Seguro, 68%, C., Ansioso-resistente, 11%.

APEGO SEGURO: El apego seguro se da cuando la persona que cuida demuestra cariño, protección, disponibilidad y atención a las señales del bebé, lo que le permite desarrollar un concepto de sí mismo positivo y un sentimiento de confianza. En el dominio interpersonal, las personas seguras tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en el dominio intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo.

APEGO ANSIOSO: El apego ansioso se da cuando el cuidador está física y emocionalmente disponible sólo en ciertas ocasiones, lo que hace al individuo más propenso a la ansiedad de separación y al temor de explorar el mundo. No tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores, debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales. Es evidente un fuerte deseo de intimidad, pero a la vez una sensación de inseguridad respecto a los demás.

APEGO EVITATIVO: El apego evitativo se da cuando el cuidador deja de atender constantemente las señales de necesidad de protección del niño, lo que no le permite el desarrollo del sentimiento de confianza que necesita. Se sienten inseguros hacia los demás y esperan ser desplazados sobre la base de las experiencias pasadas de abandono.

No es tanto la cantidad de interacción con la madre lo que determina el apego, sino lo que importa es la calidad de ella, tal y como lo demuestran las investigaciones realizadas alrededor del trabajo de la figura de apego y sus repercusiones posteriores. Cada etapa del desarrollo humano
tiene funciones propias que provocan un equilibrio o desequilibrio en la persona según sea o no resuelta satisfactoriamente, y para que el niño enfrente de la manera más saludable y positiva cada una de dichas etapas, es fundamental el desarrollo de la seguridad realista acerca de las posibilidades de un enfrentamiento positivo con el ambiente.

Dicho de otro modo: los cimientos de un adulto sano y equilibrado emocional y psicológicamente se crean en el primer año de vida a través de la relación con la madre. Si estos cimientos son sólidos, o sea, si el niño ha recibido todo el afecto físico y psicológico que necesita, lo más probable es que sus expectativas originarias queden cubiertas. Y entonces, y solo entonces puede enfrentarse al mundo porque tiene a sus espaldas la más profunda seguridad de ser amado y apoyado. Una seguridad que se queda como tatuada en el alma de la persona. Esto le convierte en un ser fuerte, independiente y creativo, capaz de superar cualquier bache, y preparado para encontrar la felicidad en su vida.

miércoles, febrero 15, 2006

ENLACES DE INTERÉS

BABYWEARING

Este concepto no se refiere a otra cosa que a cargar al bebé, llevarle consigo. Desde que existe la humanidad, los bebés han estado pegados a sus madres hasta adquirir una cierta autonomía motriz, mediante telas anudadas de mil maneras. En culturas menos industrializadas, está es todavía la forma más habitual de transportar a los bebés.
Desgraciadamente, nuestra sociedad está regida por el consumo y los mensajes publicitarios. En muy poco tiempo hemos dado la espalda a nuestro instinto de coger en brazos al bebé y llevarlo con nosotros allá donde vayamos, para pasarlo a su cochecito apartado físicamente del calor de su madre. En los hospitales se utilizan incubadoras y frías cunas en lugar de darle el bebé a la madre para que ésta le proporcione el calor necesario.

El hecho de transportar al bebé pegado al cuerpo de la madre implica muchos aspectos positivos para ambos. En primer lugar, el constante contacto físico afianza el vínculo madre-hijo imprescindible para un perfecto desarrollo emocional y psicológico del bebé. Se estimula el desarrollo del cerebro debido a que desde la perspectiva en la posición del babywearing tiene acceso a estímulos mucho más ricos y similares al adulto, mientras que desde el cochecito solo ve el techo o el cielo. A raíz del movimiento y el roce con el cuerpo de la madre, el sistema digestivo también se ve positivamente influenciado, así como el sentido del equilibrio. Ser llevado es como una gimnasia pasiva, por lo que tampoco hay que preocuparse por la supuesta “pasividad” del bebé. Jean Liedloff sostiene la idea de que los bebés tienen como expectativa el ser pasivos la mayor parte del tiempo, no tener la obligación de intervenir constantemente en las situaciones. Si son llevados, pueden observar perfectamente todo lo que ocurre en su alrededor, pero sin la necesidad de reaccionar activamente. Esto les lleva a un aprendizaje tipo “esponja” y permite que puedan asimilar las experiencias vividas de una forma mucho más adecuada.

Antropólogos que han estudiado culturas en todo el mundo afirman que los bebés que son llevados la mayor parte del día, lloran menos. En nuestra sociedad aceptamos la idea de que es normal de que los bebés lloren durante horas, pero esto no es así en todas partes. En culturas donde el babywearing es habitual, el bebé siempre está en brazos de alguien hasta conseguir una cierta movilidad que le permite explorar su entorno activamente, hacia los 9 o 10 meses.

Por otro lado, el babywearing favorece mayor contacto visual con la madre. Aunque la madre no tenga que estar pendiente todo el tiempo del bebé, porque tiene la seguridad originaria de que está bien mientras esté con ella, el bebé puede orientarse en este mundo según las reacciones de su madre. Nota su pulso, el calor corporal y todas las demás indicaciones físicas que tenemos, para saber cómo valorar una situación determinada. De este modo la madre ayuda indirectamente al bebé a encajar las vivencias en sus sistemas emocionales e intelectuales.

Según el Dr. Sears, las ventajas de esta práctica de transportar al bebé llega a diferentes aspectos del desarrollo. De este modo comenta por ejemplo que bebés “portados” son más organizados, más sociables y tienen más facilidad de aprendizaje. Con el babywearing se facilita incluso la lactancia materna ya que al estar pegado el bebé al cuerpo materno la mayor parte del tiempo, se estimula la producción de la leche y el bebé “recuerda” más fácilmente que quiere mamar. Al estar cuerpo con cuerpo, se establece tal vínculo entre madre e hijo ya desde los primeros días que sus ritmos de vigilia-sueño se sincronizan con rapidez, ayudando a un mayor descanso de la madre.

Las ventajas para la madre son tan obvias que sorprende que no sea una práctica mucho más extendida. La queja de toda madre suele ser que no puede hacer nada y que está muy cansada porque aprovecha las horas de siesta del bebé para hacer la casa. Las madres que practican el babywearing no tienen este problema: cargan al bebé en la cadera o en la espalda y así hacen los labores de la casa. Normalmente el bebé se duerme con el movimiento, pero si no es así, suele estar muy entretenido mirando lo que hace su madre. Así, la madre no tiene que doblar jornadas ya que se puede planificar como más le convenga sin tener que esperar a que el bebé se haya quedado dormido.

Por último, cabe destacar que esta práctica facilita la creación del vínculo también con el padre o con otras personas que se hacen cargo del bebé si se le porta con un fular, bandolera o mochila portabebés. Si el bebé está a cargo de otra persona que no sea la madre algunas horas del día, como pueden ser el padre, un hermano mayor o una cuidadora, el babywearing es la manera de que el bebé se sienta protegido y seguro a pesar de la ausencia de la madre. El contacto físico constante favorece una comunicación inequívoca y afianza la relación entre el bebé y el adulto.

Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959

Artículo 1º.
El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta declaración.
Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.


Artículo 2º.
El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.

Artículo 3º.
El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.

Artículo 4º.
El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social.Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

Artículo 5º.
El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.

Artículo 6º.
El niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.

Artículo 7º.
El niño tiene derecho a recibir educación que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social y llegar a ser un miembro útil de la sociedad. El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres. El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.

Artículo 8º.
El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

Artículo 9º.
El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación.
No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.

Artículo 10º.
El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa, o de cualquiera otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.